Aguadores de Marruecos

Siempre me gusta observar durante mis viajes cómo la sombra del turismo se alarga sobre la realidad y la deforma, produciendo a menudo unos engendros entre hilarantes y patéticos. Costumbres con pleno sentido en el pasado, poco a poco lo acaban perdiendo, viéndose abocadas a desaparecer. Sin embargo, de repente aparece el fenómeno del turismo para reemplazar el uso “real” de esa costumbre por un uso “falso” turístico: la preciada foto que nos llevamos a casa como souvenir. 

Es el caso de los aguadores de Marruecos. En cada uno de mis viajes al país vecino, nunca dejaba de sentir cierta pena viendo a los aguadores persiguiendo turistas para cobrar su “tasa” por la foto que se hacían con ellos. Hubiera jurado que sus viejos odres de piel iban vacíos y que el único sentido de sus campanillas era atraer turistas repletos de dólares… 

Aguador

Aguadores en Marruecos

El caso es que en este último viaje, recorrimos nuevamente varias de las ciudades imperiales: Casablanca, Rabat, Meknes y Fez se abrieron de nuevo ante nuestros ojos y disfrutamos del viaje de una forma sincera. Nuevamente nos topamos en una de las plazas con los famosos aguadores y nuevamente me asaltó esa sensación de “irrealidad” que tan mal encaja en mi forma de ser. 

Sin embargo, en esta ocasión me sorprendió un nuevo fenómeno, que me llenó de felicidad: un día, atrapados en un interminable atasco en Casablanca, donde costaba atravesar cada semáforo más de quince minutos, de repente me fijé en una figurilla de color rojo avanzando entre los coches. Se trataba del viejo aguador, trabajando a destajo en medio del caos de la ciudad. Verle amablemente ofrecer su oro líquido a los sufridos conductores y recibir a cambio unas monedas de recompensa me hizo sentir la mayor alegría del viaje. Pensarás que es una tontería, pero para mí, que tan a menudo contemplo paisajes “de cartón piedra”, la imagen del aguador ofreciendo su agua a los viandantes me llenó de una agradable sensación de “realidad”, de estar contemplando el Marruecos de hoy, del aquí y ahora, que es en definitiva lo que todos buscamos cuando viajamos, no?

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