Berlín siempre enamora y sorprende a partes iguales

Llegué a Berlín por primera vez en el verano de 1991, apenas año y medio después de la caída del muro. Las señales de tiempos pasados eran aún visibles casi en cada esquina: dos mundos se encontraban frente a frente, se indagaban, se perseguían, se odiaban, se necesitaban. Para mí, un joven en busca de oportunidades laborales con aún poca formación pero tremenda ansia por conocer el mundo, la vida en Berlín era como estar en la cima del Everest. Todas las vanguardias se agolpaban en una ciudad en plena ebullición; lo más alternativo pugnaba por hacerse un hueco. Fue una época vital en mi formación, que guardo con gran cariño.2015-03-06 08.55.38

Desde entonces, he regresado de forma periódica por trabajo o placer. Mantengo algunas amistades y cada vez que voy procuro ponerme al día. Me alucina que casi 25 años después de multitud de viajes a esta ciudad, aún me sorprenda algo, aunque sea una simple pintada. Me gustó tanto la que ves en la foto que tuve claro que merecía un post. ¿Por qué lo merece? Destacaría al menos estos puntos:

– Hay un deseo de embellecer la ciudad donde habitamos. Existe en una calle principal un feo “tocho” de hormigón (vaya usted a saber qué utilidad tiene en realidad) y alguien decide convertirlo en una simpática furgoneta: el paradigma de la libertad, la movilidad y el buen rollo entre amigos… 2015-03-05 09.05.57

– A pesar de ser un graffitti, o sea, algo en sí mismo transgresor, la cosa viene con cierto orgullo nacional: es un Volkswagen 🙂 Siempre me ha gustado eso de los alemanes: se puede ser alternativo, transgresor o lo que sea, pero el orgullo patrio no se pone nunca en duda: mi país es el lugar donde habito y donde me siento cómodo, que nadie se meta con él. Ojalá calara ese mensaje en nuestra castigada patria…

– El respeto a la belleza trasciende las tribus urbanas. Si te fijas, la furgoneta no tiene ni un arañazo. Esa pintada está en mitad de la calle Kurfürstendamm (la Gran Vía de Berlín, para entendernos) y sigue ahí, impoluta. Ni una sola mancha le ha salido, a pesar de que se ve que no es de ayer precisamente…

En fin, que Berlín es una ciudad apasionante. Si no has ido, concédete el gustazo. Viaja a Berlín, y no se te ocurra pasar menos de cuatro o cinco noches. Si puedes ir una semana, mejor que mejor…

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