Wifi en el bus: ¡ya puedes viajar más y ver menos!

Arranca la temporada de verano y los grandes operadores disponen ya todas sus baterías mediáticas para captar clientes.

Como observador privilegiado, desde la atalaya de mi micro-empresa, que no compite por volumen y se puede permitir ciertos lujos, me maravilla contemplar los artilugios, constructos y mecanismos que cada año levantan de la nada los enormes tour operadores para conseguir engordar sus cifras de ventas.

Este año me han sorprendido de nuevo: siempre se puede ir a peor… ahora dispondremos de wifi gratuito en los autobuses. ¡Perfecto! de esta forma, mientras viajamos por el valle del Rin, podremos descargnos el correo o twitear lo felices que nos sentimos estando de vacaciones, en vez de embargarnos con la visión de la Lorelei. ¿Es que nos hemos vuelto todos locos?WifiGafas

Me parece que el ser humano, que es capaz de lo mejor y también de lo peor, se ve inmerso hoy en día en un bucle demencial, una carrera absurda en pos del más difícil todavía, por medio del cual día a día nos volvemos todos un poco más imbéciles, ¿no crees tú lo mismo?

Pero a santo de qué es necesario leerse la edición digital de El País en el bus? ¿No pueden esperar los whatsapp de tus amigos a que lleguemos al hotel?

Yo concibo el viaje de otra forma, de veras… no puedo con ello.

Cuando viajo, pongo todos mis sentidos en exprimir cada rincón, me pregunto por las mil y una razones que habrá para que ese árbol haya crecido ahí y no allá; hablo, pregunto, molesto, comparto. En todo ese esquema, el wifi no me sirve más que para molestar, para entretener y hacerme perder el hilo de lo que quiero hacer.

En definitiva, eso NO ES VIAJAR. Lo siento, en esos buses no me vas a ver viajar…

Berlín siempre enamora y sorprende a partes iguales

Llegué a Berlín por primera vez en el verano de 1991, apenas año y medio después de la caída del muro. Las señales de tiempos pasados eran aún visibles casi en cada esquina: dos mundos se encontraban frente a frente, se indagaban, se perseguían, se odiaban, se necesitaban. Para mí, un joven en busca de oportunidades laborales con aún poca formación pero tremenda ansia por conocer el mundo, la vida en Berlín era como estar en la cima del Everest. Todas las vanguardias se agolpaban en una ciudad en plena ebullición; lo más alternativo pugnaba por hacerse un hueco. Fue una época vital en mi formación, que guardo con gran cariño.2015-03-06 08.55.38

Desde entonces, he regresado de forma periódica por trabajo o placer. Mantengo algunas amistades y cada vez que voy procuro ponerme al día. Me alucina que casi 25 años después de multitud de viajes a esta ciudad, aún me sorprenda algo, aunque sea una simple pintada. Me gustó tanto la que ves en la foto que tuve claro que merecía un post. ¿Por qué lo merece? Destacaría al menos estos puntos:

– Hay un deseo de embellecer la ciudad donde habitamos. Existe en una calle principal un feo “tocho” de hormigón (vaya usted a saber qué utilidad tiene en realidad) y alguien decide convertirlo en una simpática furgoneta: el paradigma de la libertad, la movilidad y el buen rollo entre amigos… 2015-03-05 09.05.57

– A pesar de ser un graffitti, o sea, algo en sí mismo transgresor, la cosa viene con cierto orgullo nacional: es un Volkswagen🙂 Siempre me ha gustado eso de los alemanes: se puede ser alternativo, transgresor o lo que sea, pero el orgullo patrio no se pone nunca en duda: mi país es el lugar donde habito y donde me siento cómodo, que nadie se meta con él. Ojalá calara ese mensaje en nuestra castigada patria…

– El respeto a la belleza trasciende las tribus urbanas. Si te fijas, la furgoneta no tiene ni un arañazo. Esa pintada está en mitad de la calle Kurfürstendamm (la Gran Vía de Berlín, para entendernos) y sigue ahí, impoluta. Ni una sola mancha le ha salido, a pesar de que se ve que no es de ayer precisamente…

En fin, que Berlín es una ciudad apasionante. Si no has ido, concédete el gustazo. Viaja a Berlín, y no se te ocurra pasar menos de cuatro o cinco noches. Si puedes ir una semana, mejor que mejor…

Más sobre globalización: Interacción de culturas y credos en Mauricio

Hablamos de globalización y tendemos a pensar que es un fenómeno moderno, pero de hecho ya Marco Polo fue probablemente el primer comerciante que produjo efectos globalizadores en el mundo. La Ruta de la Seda, y posteriormente la ruta de la Especias, con portugueses y españoles al frente durante siglos, han producido un trasiego de culturas, razas y religiones a lo largo del mundo y de la historia realmente impresionante.

Shiva_as_the_Lord_of_Dance_LACMA_editImpresionante es sin duda contemplar a una comunidad como la hindú, presente casi en cada esquina del mundo, conservar sus lazos emocionales con una fuerza semejante, y como aquellos lugares que los han acogido aceptan sin problemas sus muestras de devoción y religiosidad.

Concretamente en Mauricio, el próximo 17 de febrero se celebra la noche de Maha Shivaratri.

El dios Shiva es una de las principales constelaciones del hinduismo: señor de la destrucción, es venerado con devoción y los rituales de culto son complejos y constantes en su cultura. Concretamente en la isla de Muricio, la preparación de los rituales comienza a menudo hasta un mes antes del gran día, noche de Luna Nueva, cuando se supone que el Dios Shiva comenzó su danza de la creación, preservación y destrucción.

Se cuentan por miles los hindúes que cada año realizan su peregrinación al Lago Sagrado (se trajo agua del Ganges especialmente en los años sesenta para lograr su “sacralidad” según el credo hindú), una peregrinación que dura hasta cuatro días en una isla tan pequeña como Mauricio.

Las procesiones se convierten en festivales de vivos colores dignos de observar. Durante la semana completa desde el próximo sábado, miles de peregrinos se congregarán en torno al lago para ralizar sus ofrendas. Un espectáculo que puedes contemplar cada año si estás atento al calendario.shiva

Mauricio, una pequeña isla en el océano, se ha convertido en un destino que sorprende cada vez más y está a tu alcance. Además de disfrutar de un tiempo maravilloso, un golf extraordinario y costituir un paraíso para los amantes del surf / kite… la isla brinda también este tipo de espectáculos, que añaden un toque cultural a una estancia inolvidable. Traveloteca te propone una escapada que no olviarás. Mira aquí los detalles de tu viaje

El turismo en la era de la globalización

Pensando en como podría arrancar el primer post del 2015, me acordé de mi último viaje a Marruecos. Siempre viajamos para buscar lo diferente. Nos gusta sorprendernos con culturas distintas, nos emociona ver que en otra parte del mundo la historia sucedió de otro modo y la gente respira, piensa, actúa a su manera, muy lejos de nuestra forma de ver la vida, a veces de forma antagónica.

Me sorprende que encontrar esa diferencia sea cada vez más complicado. Viajemos donde viajemos, cada vez más nos encontramos al lado de casa. No importa si viajamos unos pocos cientos de kilómetros o damos media vuelta al globo, cuando cruzamos la acera no es descabellado darnos de bruces con un Zara o un HM. Cada vez más respiramos igual, sea en Zaragoza o Saratoga, Cambridge o Cambrils. A esto se le ha venido a llamar la “globalización”. Graffitis en Marrakech

Sin entrar a fondo a juzgar si el fenómeno es bueno, malo o regular, aquí dejo por escrito mi pequeña decepción. No es que sienta un odio cerbal al fenómeno: uno no puede poner puertas al campo, lo que ha de pasar, pasará. Simplemente me da pena que todo se vaya mimetizando a lo mismo, que cada vez sea más complicado encontrar experiencias puras, reales, auténticas. Me parece que encontrar vivencias auténticas cada vez más tiene que ver con vivir de un modo “antiguo”, con el viento en contra. Buscamos lo que nos parece “genuino”, porque entendemos que nuestra vida es vacía. Dicho en términos marxistas: alientante.

Querer escapar de esa alienación es lo que nos hace embarcarnos hacia destinos lejanos. Si lo conseguimos o no, eso ya es otro cantar… mira la foto y dime si se ha tomado realmente en Marrakech, a sólo 5 minutos a pie de la plaza Yamaa el Fna, o más bien en pleno Chamberí…

Internet y la inmediatez

Me sorprendió el otro día la increíble velocidad de reacción de uno de los grandes iconos de internet: Nada menos que el gigante de los gigantes, Google, tardó exactamente 48 horas en reaccionar a una petición generada a través de la plataforma change.orgMezquitaCordoba

Estoy suscrito a dicha plataforma y recibo de forma habitual sus llamadas a la acción. En la mayoría de los casos, las luchas se dilatan en el tiempo y a pesar de contar con cientos de miles de firmas, parece que las peticiones caen en saco roto demasiadas veces.

No va este post de ciber acitivismo ni de política, sino de la esencia misma en la que nos movemos hoy en día. La reflexión viene a constatar una vez más quién está IN y quién está OUT en la nueva forma de comunicar: google es perfectamente capaz de predecir cuan grande se puede hacer una bola y lo que le puede reportar en cuestión de tiempo su posicionamiento en uno u otro lado de la contienda. Sorprendentemente, en este caso tan sólo 2 días y 55.000 firmas son suficientes para que google active un cambio en algo quizá tan prosaico para algunos, pero tan relevante para otros, como fue la modificación de la palabra “catedral” por la de “mezquita-catedral” usada para nombrar el emblemático monumento cordobés.

¿Te imaginas poder dirigirte a una empresa o institución en cualquier momento y de cualquier forma y obtener una respuesta tan ágil? OJO, no estoy diciendo que aquí hay que contentar a todo el mundo y dar siempre a cada uno lo que quiera según lo pida. Para mí, hubiera sido igual de bueno que Google hubiera contestado que “su política de empresa le impide cambiar el nombre del monumento sin consultar previamente con la Conferencia Episcopal”. Aquí hablamos de la agilidad de la respuesta: sólo 48 horas bastaron para que un mastodonte como google moviera ficha. A eso llamo yo inmediatez, y eso no es ni más ni menos que el medio en el que nos movemos cada día. ¡Hemos de saber aprovecharlo!

Que tomen nota los dinosaurios de la comunicación: el paradigma está cambiando…

El Verdadero Valor de la Marca

¿Qué es lo que verdaderamente nos hace tomar una decisión de compra? Con seguridad esta es una pregunta demasiado compleja para encontrar su respuesta en una entrada de blog. Sin embargo, el otro día caminaba hacia la oficina y no pude evitar tomar la foto que estás contemplando: ¿no te parece alucinante?

Al ver el escaparate, pensé en los millones que gasta cada año una marca sólo para conseguir “mantenerse vivIMAG1302a en el partido”, para estar, para que un consumidor la recuerde cuando va en busca de su olla express o su TV de plasma. Lo que la marca busca en definitiva es influir en nuestra decisión, guiar nuestra mano cuando va en pos de la cartera.

Aquí en cambio me llamó la atención en el cartel su texto: “Tu Tienda De Toda la Vida”. ¿Cuál es la marca en este caso? La tienda es la misma: lleva ahí toda la vida. Que haya cambiado de nombre (de marca…) es sólo una mera anécdota. Cuando vayas a comprar tu batidora, te seguirá atendiendo el amable Jesús de siempre, al mismo que te encuentras cuando vas a comprar la fruta en la tienda de enfrente. Esta es la magia: nuestro amigo Jesús (el nombre es figurado, como te puedes imaginar) se erige en marca frente a la marca. Da igual que sea Expert o Milar, lo que tú vas a comprar en esa tienda es lo que te ofrece el bueno de Jesús, al que conoces de siempre y en el que confías plenamente. La tienda ES la marca.

Es claro que no vamos a dejar de ir a la tienda de al lado porque haya cambiado de nombre. Quizá nuestra experiencia de compra con la nueva marca sea diferente, porque haya eliminado unas referencias que nos parecían buenas y tenga otras que nos parecen peores. Pero nadie duda de que seguiremos visitando al bueno de Jesús cuando se nos estropee la lavadora. Su labor como prescriptor de electrodomésticos es muy superior al de la marca que usaba hasta ayer mismo.

Pensarás que soy idiota, pero este día me fui feliz a la oficina: el consumidor es capaz de tomar decisiones adecuadas a pesar de la presión insoportable que supone el bombardeo constante de las marcas. ¡Aún hay sitio para todos!

El lujo y lo exclusivo. Pensamiento #1

Andaba hoy dando vueltas en torno a la idea del lujo y lo exclusivo: si son lo mismo o más bien son conceptos diferentes o incluso antagónicos.

Qué sea el lujo es desde luego algo que va evolucionando y hoy en todos los medios podemos leer ya de una forma muy generalizada que el concepto del lujo ha cambiado: no está de moda alojarse en la suite presidencial de un hotel. Hoy queremos disfrutar del lujo de una forma diferente.

En realidad, lo que verdaderamente me interesa de todo esto es justo este punto: La experiencia del lujo, o más bien, la expectativa del lujo. Qué sea esoExperiencia Massclusiva que nos hace desear adquirir un objeto lujoso o vivir un momento de lujo, por qué valoramos que algo sea un lujo. Cómo percibimos algo para llamarlo “lujoso”, y si esa cosa o experiencia es o no exclusiva. Y más aún: si para ser de lujo, un producto ha de ser exclusivo, o bien lo lujoso no tiene necesariamente que ser exclusivo.

Reflexionando sobre el tema, que me parece desde luego fundamental en nuestra sociedad actual, me topé hoy con un concepto que me dejó completamente desorientado: hoy leía en un medio digital sobre una franquicia que se quiere situar en el ámbito de lo massclusivo.

El término me ha parecido sencillamente apoteósico, no soy capaz de pensar en un adjetivo más adecuado. ¿Qué nos está vendiendo el “palabro”? Justamente, nos abre una rendija para explicar la relación que hay entre lujo y exclusivo, nos da una clave vital para entender cómo se retroalimentan ambos conceptos.

La dichosa franquicia se dedica a la hamburguesa. Pero, eso sí, a la hamburguesa de calidad. A la hamburguesa de moda, a la “guays”. En definitiva, lo que nos está ofreciendo es un híbrido, un producto para consumo de masas (no hay mejor icono del fast food que una hamburguesa), pero a la vez elevado a una posición superior, que nos permita “sentirnos” diferentes (y de paso superiores, no?) de ahí que si tomamos esta hamburguesa, podamos considerarnos “exclusivos”

No me parece mal sentirse exclusivo por 12,90 €… otra cosa es si esta experiencia nos hace también sentir que tenemos algo “de lujo” entre las manos, o sólo nos estamos poniendo perdidos de ketchup…

¿A ti qué te parece? ¿Cuándo has vivido una experiencia de lujo? ¿Te sientes o has sentido exclusivo alguna vez?